Ana María Díaz

Ana María Díaz_Editorial Chocolate

Podría comenzar su historia emulando a Karen Blixen  y escribiendo esta frase: Ella tenía una chabola en Entrevías en la que vivíó los primeros tres años de su vida. Las memorias de su barrio no son tan intensas como la escritora de Memorias de África pero son suyas y por esa razón, queridas y añoradas. No es necesario vivir en una mansión para ser feliz y aunque los recuerdos de esa temprana edad se desvanecen entre imágenes borrosas, la sensación de risas y libertad siempre van con ella.

Me cuentan que, en aquella época, salía y entraba de casa para dirigirse a la de los vecinos y hablar con ellos. Una costumbre que era un dolor de cabeza para sus abuelos, con los que vivía, porque en un momento de despiste, se escapaba a explorar los horizontes de las vidas ajenas que le rodeaban y ellos emprendían el camino de su búsqueda con una mezcla de inquietud y enfado.

Se cuenta, se dice, se rumorea que los primeros años de la infancia siembran lo que luego seremos de mayores. No sé si será cierto pero en su caso, el hecho de observar, preguntar y escuchar han sido los pilares que le han ayudado en el mundo de la escritura.

Disfruta contando historias de personas con las que se encuentra y que por sus gestos y actuaciones cuentan relatos en silencio.

Estudió Periodismo inclinándose por el mundo radiofónico y, aunque, no ejerce,  su locuacidad permanece inalterable como en su niñez. Sólo se mantiene en silencio cuando escribe. Sus palabras gritan a través del papel.  Sus experiencias se transforman en historias que se han podido leer gracias a la Editorial Chocolate, que este año cumple diez años, y que ha tenido el placer de saborear a través de los maravillosos libros que ha publicado y que comparte con más amantes de las letras mayores, negras y de amor con las que ha comido y viajado llegando a Madrid con todos los honores a través del último regalo en el que he participado.

Se empieza donde se termina  ¿o no?  Puede que ahora tenga en sus manos algo personal que quiere ver la luz cuanto antes. Permanece alerta para descubrir el misterio.

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